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Monteiro Lobato y Hussein Obama

Julio Fernández Baraibar             http://fernandezbaraibar.blogspot.com                     28/11/2008

 

La agencia noticiosa norteamericana Bloomberg publicó hace unos días un artículo presentando como una curiosidad el libro O Presidente Negro, del brasileño José Bento Monteiro Lobato, donde profetiza la elección de un afronorteamericano a la presidencia de su país. La nota fue rebotada por Clarín, con su debida traducción (ver).

El artículo, firmado en Río de Janeiro por el corresponsal de la agencia, abunda en quejas y protestas de académicos norteamericanos sobre el supuesto racismo del autor y en elogios a la visión comercial de los editores, que rescataron el libro escrito 1926 y que tuviera escasa repercusión en el público, al momento de su aparición. Pero, tanto Bloomberg como Clarín –y este último con mayor responsabilidad, ya que el autor residió en Buenos Aires entre 1945 y 1947- omiten toda referencia a este gran brasileño, uno de los más grandes creadores de literatura infantil del mundo, sólo comparable, quizás, al Mark Twain de Tom Sawyer o a la sueca Astrid Lindgren de Pippi Mediaslargas.

Recuerdo como si fuera hoy el hechizo que me produjera, hace más de cincuenta años, abrir el primer tomo de la traducción al español de O Sítio do Picopau Amarelo para internarme en las historias que Doña Benta, la anciana dueña del fundo, contaba a sus nietos, Naricita y su hermano Pedrito, el mundo mágico de la vieja aya negra Tía Natacha, creadora del Vizconde de Sabugosa, un locuaz muñeco hecho con marlo de maíz, y de Emilia, la andariega muñeca de paño lenci. A partir de ese momento, las aventuras de la pandilla del fundo del Pájaro Carpintero Amarillo en el bosque encantado, que comenzaba un poco más allá de la espaciosa vivienda, fueron mi exclusiva lectura durante aproximadamente un año. Mientras Doña Benta, una culta señora blanca, explicaba en cálidas noches paulistas, los misterios y encantos de la mitología griega, la Tía Natacha me internaba en el mundo de las creencias de los negros brasileños, su mundo de duendes y aparecidos, como el misterioso Saci-Pererê, un ser de una sola pierna, gorra en punta y un eterno cachimbo en la boca, que vive en los huecos de los árboles del bosque encantado.

Posiblemente Monteiro Lobato sea el primero, en lengua latina, en escribir una inmensa saga infantil que constituye un sistema de enseñanzas enciclopédicas que pasan por la historia, la geografía, la física, la cultura occidental, a la vez que hace conocer la transculturación, el mestizaje cultural del Brasil (ver Darcy Ribeiro o Gilberto Freyre), que no es otra cosa que parte del gran mestizaje cultural del continente. Todo ello, en un delicioso estilo capaz de hipnotizar, aún hoy, a los niños y niñas de todas partes, mezclando novelas clásicas, cine, dibujos animados y demás elementos que conforman el imaginario infantil.

Además, Monteiro Lobato fue un nacionalista, defensor del petróleo de su país y sufrió una de las habituales paradojas que suelen vivirse en esta tierra paradojal. En 1941, el general Horta Barbosa, presidente del Consejo Nacional del Petróleo, lo manda a prisión por seis meses, a raíz de las críticas que formula a la política petrolera del presidente Getulio Vargas. Seis años después, el mismo general Horta Barbosa sería quien asumiendo las mismas ideas que habían llevado a Monteiro Lobato a la cárcel, inicia la gran política nacionalista petrolera que terminaría con la creación de Petrobras.

En 1926 escribió O Presidente Negro, donde deja entrever algunas de las típicas convicciones étnicas que caracterizaban al pensamiento positivista, al cual adscribía como buen intelectual blanco brasileño de aquella época.

Con la creación de su personaje Jeca Tatu, el ignorante y embrutecido campesino del estado de Sao Paulo, denunció el atraso que el latifundio mantenía en el campo brasileño y ya, al final de su vida, se acercó al Partido Comunista de Brasil, sin llegar a afiliarse y rechazando, en su momento, el ofrecimiento de una candidatura a diputado. No obstante, fue director del Instituto Cultural Brasil-URSS, con puntos de vista políticos cercanos a los del norteamericano Henry George, expresión éste de los intereses de los productores agrarios de aquel país, cercados por la voracidad de los bancos y el estado plutocrático.

Este es nuestro compatriota brasileño que hace ochenta y dos años previó la posibilidad de un presidente negro en los EE.UU. que era asesinado el día de su asunción.

Es de desear que esta última profecía sea sólo un producto de la imaginación de don José Bento Monteiro Lobato, una leyenda más del Sítio do Picopau Amarelo.

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