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Debate abierto

Biología e identidad ante el problema del aborto

 

Manuel Díaz * y Claudio Scazzocchio  en Brecha           Agencia Comcosur                 28/11/2008

Estos dos prestigiosos biólogos uruguayos, de reconocida trayectoria en el país y en el exterior, coincidieron en Montevideo en momentos en que el presidente Vázquez fundamentó su decisión de vetar los polémicos artículos de la ley que despenaliza el aborto. En el siguiente texto, que obviamente no compromete a las instituciones a las que pertenecen, polemizan con los "argumentos biológicos" del veto presidencial.

Entre los argumentos invocados por el presidente de la República en su carta al presidente de la Asamblea General del 14 de noviembre del corriente año, observando el proyecto de ley sobre
salud sexual y reproductiva, uno ha sido llamado por la prensa "argumento biológico". Lo citamos por entero: "La biología ha evolucionada mucho. Descubrimientos revolucionarios como la fecundación in vitro y el ADN, con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la prueba reina para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, e incluso, en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo".

Por cierto la biología ha evolucionado mucho. Mucho más que lo citado precedentemente. Es nuestra convicción que los avances de la biología nada aportan al debate sobre la legitimidad del aborto. La secuenciación del genoma humano sólo nos proporciona la decodificación de un programa; es imposible reducir nuestra identidad a este programa. Conocemos muchas de las reglas de su lectura, pero otros descubrimientos recientes, como la existencia de ARN no codificantes, reguladores del desarrollo, nos dicen cuan incompleto es este conocimiento. Nada de lo que sabemos hoy altera lo que sabíamos hace mucho tiempo: en un huevo fecundado está presente una potencialidad que se desarrolla, "se despliega" en interacción con su ambiente desde la fecundación y más allá de los nueve meses de la gestación. Nada en el conocimiento del genoma humano y de los avances revolucionarios de la biología del desarrollo cambia el fondo del problema: decidir desde qué momento un embrión o un feto es una "persona".

Convicciones personales, religiosas o filosóficas pueden fijar este momento en el mismo momento de la concepción. Es una postura legítima y respetable que no compartimos. Pero que no puede ser justificada por la biología de ayer, por la de hoy, y nos atreveríamos a decir por la de mañana. "Ser" y "persona" son conceptos jurídicos y éticos, psicológicos y filosóficos, que son definidos en función de la historia y la cultura. Todo lo que la biología puede decirnos es en qué momento un corazón empieza a latir, un sistema auditivo a funcionar, las competencias lingüísticas a establecerse. Puede -y lo está haciendo- decirnos cuál es el mecanismo que partiendo del programa genético lleva a estos procesos. No puede decirnos cuándo el feto se convierte en un sujeto de derecho. Sobre esto la biología es muda y debe serlo.

El segundo argumento, el hecho de que "el ADN" es la prueba reina de "la identidad de las personas", no aporta, a nuestro parecer, nada a este debate y contiene una obvia contradicción interna. Precisamos nuestro pensamiento con un ejemplo: en la presentación reciente de un libro sobre los desaparecidos, llamó la atención a uno de nosotros la "biologización" de la identidad en el discurso corriente. Las secuencias de ADN que se usan para identificar a un individuo y/o a sus familiares nada tienen que ver con su identidad física, psicológica o cognitiva. Constituyen simplemente un marcador, análogo a un código de barras. El símil usado en esa ocasión, y que repetimos acá, fue: las secuencias de ADN usadas en la identificación forense tienen tanto que ver con la identidad de una persona como el código de barras de un CD de cuartetos de Beethoven con el contenido musical del mismo.

Existe una lamentable confusión semántica entre identificación e identidad. Y eso ilumina la contradicción: por eso mismo "el código de barras" sobrevive al desastre, a la muerte y nos permite identificar a un ser humano que fue, incluso muchos años atrás. El código de barras sobrevive, la organización genómica, celular y organísmica no sobreviven. Podemos identificar por su código de barras la envoltura del CD que contuvo los cuartetos de Beethoven. Nos parece honesto aclarar nuestra posición: somos completamente favorables a la despenalización del aborto dentro de los límites establecidos por la ley. Pero no podemos invocar la biología para decidir en qué momento el feto es "persona". Menos pueden hacerlo los objetores a la ley de despenalización.
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* Profesor de medicina, microbiología e inmunología de la Loyola University, Chicago.
** Profesor emérito de microbiología de la Universidad París XI y profesor invitado del Imperial College of Science, Technology and Medicine, Londres.

VÁZQUEZ, EL ABORTO Y LA FECUNDACIÓN IN VITRO
 

Mario A Svirsky, PH D (Brecha)   Agencia Comcosur

Varias personas han escrito sobre lo endeble de la fundamentación del presidente Vázquez para vetar el proyecto de ley que proponía despenalizar el aborto. Sin embargo, un aspecto que ha recibido poca atención es la referencia que hizo el presidente a la fecundación in vitro, a la que llamó con mucha razón "un descubrimiento revolucionario ". El problema es que para la fecundación in vitro frecuentemente se generan varios embriones (pueden ser hasta veinte, o más aun) y se seleccionan de dos a cuatro para ser transferidos al útero. Los demás son descartados o congelados. Si aceptáramos la creencia del presidente de que un óvulo fecundado es un ser humano, entonces parecería que crear 20 "seres humanos" y luego "matar" a 17 de ellos y transferir sólo tres al útero para finalmente llegar a obtener un único recién nacido estaría muy mal desde un punto de vista ético. En resumen, decir que la fecundación in vitro es un descubrimiento revolucionario es lógicamente inconsistente con la otra justificación del veto, la de que existe una vida humana desde el momento de la concepción. Lo que pasa es que la mayoría de los uruguayos no estamos de acuerdo con equiparar un óvulo fecundado con una vida humana, y la desprolija justificación del presidente muestra que ni siquiera él está del todo seguro.